Retraso de Verifactu a 2027: en qué afecta y qué cambia

Retraso de Verifactu a 2027: en qué afecta y qué cambia
Belén Fernández Belén Fernández
11 diciembre, 2025 6 minutos de lectura

Antes de ahondar en en qué afecta y qué cambia el retraso producido en Verifactu a 2027, conviene desglosar brevemente qué es Verifactu. Se trata de un sistema de la Agencia Tributaria para verificar en tiempo casi real las facturas que emiten empresas y autónomos. Es decir, la intención de Hacienda es que las facturas “nazcan bien” desde el segundo cero y que no se puedan modificar posteriormente.

Este sistema forma parte del Real Decreto 1007/2023 (Reglamento de los Sistemas Informáticos de Facturación, SIF) y obliga a que el software de facturación que se utilice:

  • Garantice la integridad, trazabilidad e inalterabilidad.
  • Registre todos los eventos (altas, modificaciones y anulaciones).
  • Genere un hash encadenado (si se toca una factura, queda reflejado).
  • Incluya un código QR en la factura.

Pueda enviar los datos automáticamente a la AEAT (esto es, propiamente, Verifactu).


Qué es obligatorio y qué es opcional en Verifactu

Existe confusión sobre qué es lo obligatorio en Verifactu. Lo que se considera obligatorio en la implantación de este sistema es el uso de un software de facturación adaptado a la normativa SIF.

Lo opcional —aunque muy recomendable— es la activación del envío automático de las facturas a Hacienda, que es lo que realmente constituye Verifactu.

Es posible cumplir la ley sin enviar cada factura a la AEAT, pero el software debe estar preparado para hacerlo y se deben garantizar igualmente la integridad, la trazabilidad y los registros. En otras palabras, si el programa no está adaptado, la empresa queda fuera del sistema.

(En este punto puedes ampliar información en contenidos relacionados como facturación electrónica o software de facturación homologado).


¿En qué cambia y a qué afecta el retraso?

Tras el anuncio de que la AEAT aplica un retraso en la obligatoriedad de Verifactu, el calendario queda definido así:

  • Empresas: 1 de enero de 2027
  • Autónomos: 1 de julio de 2027

Este retraso tiene varios efectos prácticos.


Qué cambia con el retraso de Verifactu

  • Más tiempo —de verdad— para adaptarse. Empresas y autónomos pueden cambiar de software sin prisas, con margen para probar, formarse y ajustar procesos. De este modo, ni asesorías ni clientes entrarán en pánico colectivo en diciembre. Se trata de un retraso operativo, no conceptual.
  • Menos riesgo de implantaciones improvisadas. Verifactu no es solo un cambio técnico, sino también un cambio cultural en la forma de facturar. Gracias a este retraso, se gana tiempo para explicar el sistema, ordenar carteras de clientes y eliminar prácticas poco alineadas con la nueva normativa.
  • Mayor estabilidad del mercado del software. El retraso ofrece margen para que las soluciones de facturación se certifiquen correctamente, se adapten bien y eviten lanzamientos de urgencia en el último momento.

Qué no cambia pese al retraso

Pese al retraso de Verifactu, hay aspectos que no cambian y conviene tener muy claros:

  • Verifactu no se elimina: mantiene el mismo concepto y objetivo, garantizar que las facturas sean inalterables y trazables. No es una prórroga indefinida, sino una última llamada.
  • La obligación del software sigue intacta: aunque no se envíen facturas a Hacienda, el software debe cumplir SIF y generar hash, registro de eventos y trazabilidad completa.
  • Las sanciones no cambian: pueden alcanzar hasta 50.000 € por ejercicio por utilizar software no adaptado o que permita manipulación, incluso aunque no exista fraude.
  • Excel y la facturación manual siguen fuera: Excel, Word y PDFs hechos a mano continúan sin ser válidos.


Activar Verifactu vs. no activarlo

Activar Verifactu permite que cada factura se comunique a la AEAT en tiempo casi real con los datos esenciales. Esto suele traducirse en menos inspecciones, menos requerimientos y una mayor confianza fiscal. Todo lo que se emite, Hacienda lo ve, reduciendo al mínimo el margen de error humano.

No activar Verifactu también está permitido, pero el software debe cumplir igualmente la normativa. En caso de inspección, la empresa deberá aportar los registros, y será entonces cuando se compruebe si el sistema es válido, si las facturas cuadran y si ha habido manipulación.


Qué hacer en 2026 tras el retraso de Verifactu

El retraso de Verifactu a 2027 no significa que haya que parar nada. Al contrario: es el momento ideal para avanzar sin prisas y evitar decisiones improvisadas cuando se acerque la fecha límite.

Si ya tienes un software adaptado a SIF y Verifactu

  • No necesitas deshacer nada ni cambiar de estrategia.
  • Puedes seguir trabajando con normalidad y aprovechar este tiempo para formar al equipo y ajustar procesos internos.
  • Llegarás a 2027 con el sistema rodado y sin sobresaltos de última hora.

Si todavía no te has adaptado

  • El nuevo calendario te da margen para analizar opciones con calma y elegir un software que cumpla la normativa.
  • Es buen momento para abandonar herramientas que ya no encajan (Excel, Word, sistemas manuales).
  • Adaptarte antes reduce el riesgo de errores, sanciones y prisas cuando la obligatoriedad sea efectiva.

Si eres asesoría

  • Este periodo es clave para ordenar la relación con tus clientes.
  • Puedes definir cómo se va a compartir la información, reducir canales dispersos y anticipar el cambio con comunicación clara.
  • Cuanto antes estén ordenados los procesos, más sencilla será la transición cuando Verifactu sea obligatorio.

Lo que no conviene hacer

  • Parar proyectos de adaptación “hasta que llegue 2027”.
  • Esperar a los últimos meses, cuando el mercado y los proveedores estén saturados.
  • Interpretar el retraso como una eliminación de la obligación.

Hacienda deja de centrarse en revisar lo que ya ha ocurrido para controlar cómo se generan las facturas desde el origen. La factura pasa de ser un documento editable a convertirse en un acto fiscal trazable, inalterable y con rastro desde el primer momento. Verifactu no pone el foco en el contribuyente, sino en el software de facturación, que debe impedir que las cosas se hagan mal.

El retraso no está pensado para continuar como hasta ahora, sino para cambiar procesos, abandonar herramientas que ya no encajan —como Excel o sistemas manuales— y asumir que la facturación entra en un entorno de control digital continuo. Verifactu marca el final de una forma de trabajar que durante años ha sido habitual.

Verifactu no va de enviar facturas a Hacienda, sino de construir un sistema de facturación en el que Hacienda confía. Entenderlo a tiempo permite adaptarse con calma, mejorar procesos y reducir riesgos. Quien lo vea como una obligación lejana o un simple trámite técnico, probablemente llegará tarde, con prisas y bajo presión.